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Cada hombre tiene dos posibilidades para resolver en una sociedad enferma. La primera es la más fácil. Y ahí actuaban los grupos armados. Matar, destruir, o sea, romper todo para hacer todo de nuevo. Exterminar. Esa es la posibilidad más fácil. La segunda posibilidad es la más difícil y es la de descubrir lo que somos en nuestro interior. Averiguar sobre nuestras miserias morales, sobre nuestras limitaciones, saber que somos nada más que seres llenos de miedos y fantasías. La verdadera valentía es la segunda. Primero, ejecutar la revolución interior y luego la exterior. Pero el fenómeno es invariable. Cuando la revolución interior es profunda y verdadera no hay tiempo para nada más.

martes, 26 de mayo de 2009


JAMÁS LO VAS A SABER

No me vas a ver tirado
ni me vas a ver vencido.
No me vas a ver rodando
como vos te imaginás.
Ni metido en los boliches
pa' olvidarme de tu olvido.
Si has pensado en todo eso,
no lo vas a ver jamás.

Cuando tenga que nombrarte
voy a hacerlo sin testigos,
por si acaso en una de esas
se me escapa un lagrimón.
Y si tomo alguna copa,
no va a ser con los amigos.
Uno nunca esta seguro
si le falla el corazón.

No voy a andar dando pena,
desesperado y vencido.
Después de haberte perdido
nunca sabrás si tu olvido
dejó ternura o rencor.
Si todos dicen que miento,
porque abrazado al ayer
te quiero mucho, y te siento,
si mi vida es un tormento,
¡jamás, jamás lo vas a saber!

No te voy a dar el gusto
que te digan algún día,
que me vieron solo y triste,
que me muero por tu amor;
que te extraño como nunca,
que te quiero todavía.
No te voy a dar el gusto
que te cuenten mi dolor.
Yo sabré morder mis penas
y callar mis pensamientos,
no te va a decir ninguno
que en sincera confesión
le lloré mis amarguras,
ni le dije lo que siento,
lo que siento lo sabemos
sólo yo y mi corazón.

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