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Cada hombre tiene dos posibilidades para resolver en una sociedad enferma. La primera es la más fácil. Y ahí actuaban los grupos armados. Matar, destruir, o sea, romper todo para hacer todo de nuevo. Exterminar. Esa es la posibilidad más fácil. La segunda posibilidad es la más difícil y es la de descubrir lo que somos en nuestro interior. Averiguar sobre nuestras miserias morales, sobre nuestras limitaciones, saber que somos nada más que seres llenos de miedos y fantasías. La verdadera valentía es la segunda. Primero, ejecutar la revolución interior y luego la exterior. Pero el fenómeno es invariable. Cuando la revolución interior es profunda y verdadera no hay tiempo para nada más.

miércoles, 3 de junio de 2009

EL APURO

Desnudar mi alma y sentir con la cabeza

encarar con calma situaciones extremas
poder ver, de una vez, con ojos de poeta
las calles empapadas, las sombras espantadas
por el apuro que está, y no deja de apurar.

Acomodar un poco mis ideas, y reaccionar
si parece que todo se va a la mierda, vomitar
poder ser, alguna vez, lo que tanto me hizo soñar
un instante aunque sea fugaz
caminar tranquilo sin hablar de mas
por el apuro que está, y no deja de apurar.

Sí, sentarme a tomar unos mates en soledad
y pensar si las cosas marchan bien o mal
quizás el destino me esté queriendo sarpar
y me venda que está todo bien cuando está todo mal
por el apuro que está, y no deja de apurar.

Pero ese apuro un día se sienta a descansar
bajo la sombra, se ríe, fumando la pipa de la paz
se ríe de mi, porque de nuevo le creí
si bien no soy viejo esto ya lo viví
reaccionar, recobrar la cordura de una vez
sentarme junto al apuro, fumar, estar bien.

Sirve la paradoja de tener presente el pasado
para que la seguridad vaya aflorando
hoy siento que estoy cumpliendo, paso por paso
con mi deseo y obligación de ir cambiando
aunque el apuro siga estando apurado
correré tras el hasta que se tome un descanso.

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