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Cada hombre tiene dos posibilidades para resolver en una sociedad enferma. La primera es la más fácil. Y ahí actuaban los grupos armados. Matar, destruir, o sea, romper todo para hacer todo de nuevo. Exterminar. Esa es la posibilidad más fácil. La segunda posibilidad es la más difícil y es la de descubrir lo que somos en nuestro interior. Averiguar sobre nuestras miserias morales, sobre nuestras limitaciones, saber que somos nada más que seres llenos de miedos y fantasías. La verdadera valentía es la segunda. Primero, ejecutar la revolución interior y luego la exterior. Pero el fenómeno es invariable. Cuando la revolución interior es profunda y verdadera no hay tiempo para nada más.

sábado, 13 de junio de 2009


NO PASA NADA

Me pasa que no pasa nada
hace demasiado que por aquí no viene el vendaval
ese que se lleva la calma
en una orgía tribal.

Hoy mi problema es la ausencia de problemas
hoy me aburre repetir la misma escena
hoy pregunto si por mis venas
¿no corría mas sangre cuando estaba en la hoguera?.

Y encima ella, que me pisa la cabeza
que amaga a irse de una vez,
pero vuelve, me abraza y me besa
ella, con sus dotes de princesa
me pisa la cabeza, evocando mi placer
placer efímero que no amaga
y se va de una vez.

Y las cosas que me emocionaban
hoy las voy reemplazando por esa bataclana.

En conclusión logré manyar,
entre citas de locos
y algún instante para raciocinar,
que al que escupen como un carozo
es probable que no alcance a germinar.

Por otro lado la rutina
ya vieja, conocida, enemiga
que me consume de nuevo, de a poco
obligandome a dejar de lado mis focos
esos que usaba para poder ver
en mi astucia de encarar el terraplén.


Y la vieja pregunta se vuelve a formular
y otra vez sin contestar
nunca una respuesta certera
solo pensamientos abstractos
que batallan en mi cabeza.

Me oxida la rutina
me consume, me ata, me aprieta
si ella quiere me suelta, para volver a apretar
me manipula, me dejo manipular.

De todos modos cuando le he ganado algún round
nunca me fue bien
no me se manejar sin ella, y se aprovecha
me hace adicto, luego se apropia de mi.

Y la batalla contra el reloj
hace unos minutos comenzó
tiré la toalla, ya fue
de nuevo me ganó
mis manos sangrientas en el presbiterio
en la pared quedaron las huellas del pleito.

A la espera de problemas
que le den sentido a mi pasar por este escondite
me siento de nuevo a fumar un cigarrillo
bajo la sombra de un árbol que no existe,
pero que de todos modos, se seca en otoño.

1 comentario:

  1. Me encanta esa imágen del reloj. Yo la tengo en alguna parte de esta máquina guardada. Es muy significativa.
    Un saludo mr. Delirio.

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