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Cada hombre tiene dos posibilidades para resolver en una sociedad enferma. La primera es la más fácil. Y ahí actuaban los grupos armados. Matar, destruir, o sea, romper todo para hacer todo de nuevo. Exterminar. Esa es la posibilidad más fácil. La segunda posibilidad es la más difícil y es la de descubrir lo que somos en nuestro interior. Averiguar sobre nuestras miserias morales, sobre nuestras limitaciones, saber que somos nada más que seres llenos de miedos y fantasías. La verdadera valentía es la segunda. Primero, ejecutar la revolución interior y luego la exterior. Pero el fenómeno es invariable. Cuando la revolución interior es profunda y verdadera no hay tiempo para nada más.

martes, 11 de agosto de 2009



CIMIENTOS


¿Cómo perdonarme a mi mismo por haber actuado así?
¿Cómo imaginar que un ombligo podía caber en ti?
¿Cómo orgullecerme de las cosas que no hice nunca?
¿Cómo consolarme prendiéndome fuego la nuca?

Y hoy vuelvo yo a estimular mi estupidez
vuelvo a sangrar la misma herida que ya lastimé
vuelvo a soñar con un buen mañana
ignorando el puto ayer
todo al revés, la cosa no va bien.

Todo al compás, de un tango gris
todo sigue igual, todo va a partir
todo sufrimiento, todo descontrol
todos los cimientos en mi colchón.




Alguien dice "no aflojes"

y de fondo una melodía de arrabal
el canillita trae las noticias
y en la jaula el hocico no transpira más.

Y hoy vuelvo yo a estimular mi adicción
vuelvo a encarcelar a aquel que nunca robó
vuelvo creyendo que todo va
un poquitito mejor
todo corazón, la agonía ya pasó.

Yo se por qué, ayer me fui
yo jamás pensé, en ser así
yo nunca me cansé, e iré hasta el fin
por este sendero por mas que hoy sea vil.

Cuando mejorar significa
simplemente no estar peor
es cuando se dignifica
el "para algo sirvió".

El tiempo te hace pillo y ser pillo enseña más
a los porrazos se hace el hombre y nada cambia con llorar.