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Cada hombre tiene dos posibilidades para resolver en una sociedad enferma. La primera es la más fácil. Y ahí actuaban los grupos armados. Matar, destruir, o sea, romper todo para hacer todo de nuevo. Exterminar. Esa es la posibilidad más fácil. La segunda posibilidad es la más difícil y es la de descubrir lo que somos en nuestro interior. Averiguar sobre nuestras miserias morales, sobre nuestras limitaciones, saber que somos nada más que seres llenos de miedos y fantasías. La verdadera valentía es la segunda. Primero, ejecutar la revolución interior y luego la exterior. Pero el fenómeno es invariable. Cuando la revolución interior es profunda y verdadera no hay tiempo para nada más.

jueves, 17 de septiembre de 2009



LÚGUBRE

Sentado entre cuerdas de viola
lúgubre escuchando a Piazzola
te nombro sin ganas por la simple razón
que al nombrarte me dan ganas de encontrar una razón.

Noches de póker, de truco, o solitario
noches de cama sin nada para fumar
noches, son noches, bendita profusión
se que abundan noches para vos y yo.

En posición fetal, como queriendo regresar
a los orígenes
por no haberte hecho antes, la pregunta vital
que nos dirige.




Y alguien repite al gritar
libre en su encierro
no es cuestión de cambiar de collar
sino de dejar de ser perro.

Enciendo una sonrisa en tu honor
y aprovecho el momento para pedirte perdón
como yo sé que mas de una vez te hice reír
vos sabés que rasgos de mi actitud te lastimaron
pero lo que no sabés es que mas me lastimaron a mi.