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Cada hombre tiene dos posibilidades para resolver en una sociedad enferma. La primera es la más fácil. Y ahí actuaban los grupos armados. Matar, destruir, o sea, romper todo para hacer todo de nuevo. Exterminar. Esa es la posibilidad más fácil. La segunda posibilidad es la más difícil y es la de descubrir lo que somos en nuestro interior. Averiguar sobre nuestras miserias morales, sobre nuestras limitaciones, saber que somos nada más que seres llenos de miedos y fantasías. La verdadera valentía es la segunda. Primero, ejecutar la revolución interior y luego la exterior. Pero el fenómeno es invariable. Cuando la revolución interior es profunda y verdadera no hay tiempo para nada más.

martes, 26 de enero de 2010


NO TODO HA CAMBIADO TANTO

Sería verborragia filosofal
Empezarse a preguntar
¿A dónde vamos, por qué nos pasa
La vida por encima una vez mas?.

Sería derroche de tiempo
Analizar si fue en vano el momento
En que todo el unvierso me mandó a cagar.

Pero valdría la pena escucharnos otra vez
Y fingir que todo sigue igual
Estancados los pesares ya no fluyen con tanta facilidad
Hoy ni vos ni yo podemos medrar
Si miramos el ayer con ojos de rufián.

Pero despúes de todo sigo un poco timorato
A la hora de contar verdades y rellenar sedas
No todo ha cambiado tanto
Solo que ahora debo cumplir mi pena.

A pesar de los grises aún prefiero el blanco
Si hablamos de las estrellas
No todo ha cambiado tanto
Solo que tengo otras exigencias.

Y si algún día vuelvo a ser el que fui
Relajá, correré a decírtelo
Por ahora sigamos así
Quién puede decir qué es mejor o qué peor.

Me inspiro en palabras ajenas
Para poder expresar
La cantidad de penas
Que tengo que matar.

Demasiadas para contarle en un solo día
Todas al corazón
Cuando los sueños se vuelven pesadillas
Cuando la blancura se vuelve palidez
Busco en alguna astilla
Una risa curda que me haga volver.


Antojos del destino
(Injustos o no, podemos discutirlo)
Me plantearon un desafío
Y como por aquí sobran huevos
Me juré “he de cumplirlo”

Hoy ya son unas cuantas
Penas que tengo que contarle al corazón
Pero también tengo el orgullo de gritarle
Que no me cocino en el primer hervor.

Y al final hermano mío,
No todo ha cambiado tanto
Vos lo dijiste “tenés una responsabilidad enserio”
Y como por aquí sobran huevos
Me juré no fallar esta vez.

Relajemosnos, seguimos igual
Yo sigo prefiriendo el mate con café
La comida sin sal
Los amigos, los libros y el fernet.

Y como aquí no cesa la batalla
Como el destino no da el brazo a torcer
Tengo que seguir luchando otro amanecer.

Tripa y corazón, ilusiones al asador
Ostentando mis triunfos y los tuyos también
Porque los siento míos y no por ladrón
Se que a vos también te contenta que me vaya bien.

Dicen que la vida no se mide por cuantas veces respirás
Sino por cuantas veces te caés y te volvés a levantar
Por eso nunca fui de oscilar a la hora de salir a la cancha
Aunque no tenga estampitas de santo
Pude cortar la mala racha
Y por lo tanto, sin espanto ni santos,
No todo ha cambiado tanto.