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Cada hombre tiene dos posibilidades para resolver en una sociedad enferma. La primera es la más fácil. Y ahí actuaban los grupos armados. Matar, destruir, o sea, romper todo para hacer todo de nuevo. Exterminar. Esa es la posibilidad más fácil. La segunda posibilidad es la más difícil y es la de descubrir lo que somos en nuestro interior. Averiguar sobre nuestras miserias morales, sobre nuestras limitaciones, saber que somos nada más que seres llenos de miedos y fantasías. La verdadera valentía es la segunda. Primero, ejecutar la revolución interior y luego la exterior. Pero el fenómeno es invariable. Cuando la revolución interior es profunda y verdadera no hay tiempo para nada más.

miércoles, 18 de mayo de 2011

A SANGRE FRÍA


Me olvidé de todo, así como de repente
Entre balazos a sangre fría
No supe contestarle a mi jodida suerte
Y me serví una copa de lo único que había.

Apretando los dientes, y fumando sin cesar
(El humo, símbolo de que había vida)
Encontré a mi esencia y me dejé llevar
Me serví una copa de lo que más había.

Otra vez me quedé en un momento
Otra vez no encendí el calefón
Una vez más, me acuesto mareado
Y en agonía mi corazón.

Me olvidé de vos, así como de repente
Entre sonrisas algo escondidas
No supe contestarle a mi jodida suerte
Y me serví una copa de lo único que había.

Con fuego en la sien, poco que perder
Salgo de caño por calles oscuras
Cruzo el ayer, entro en un bar
La noche parece ser, particular.

Me acordé de todo, nunca de repente
Entre balazos a sangre fría
(Truman Capote y mi jodida suerte)
Me serví una, dos, o diez copas de lo único que había.

La noche definitivamente resulta particular
Doblo en 11 y Belgrano,
me voy torciendo las manos
Disparo a matar...

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